Solidez de tierra y fuego en manos laboriosas del artista que trabaja. Avivará las llamas, cocerá paciente su obra dedicada. El tiempo justo, sagrado espacio para forjarla. Bajarán los vientos desde las cumbres nevadas para encontrar en un resquicio los mágicos sonidos de los hijos de la Pacha. Fluye agua cantarina, la música de la vida en sonora danza. 5ta. Mención en el 2do Concurso Shincal, homenaje a los pueblos originarios (2020) Para conocer sobre el caracter sagrado de las vasijas silbadoras: Para conocer un poco más: https://www.nuestra16.info/instrumentos-musicales-abor%C3%ADgenes-vasijas-silbadoras/
Dios pagano Se deja alabar, disfruta de la s loas y ofrendas que los pueblos le dedican, temerosos de su poder y anhelantes de su gracia. Ha dejado llegar a los hombres a lugares remotos, solo por curiosidad, para saber qué eran capaces de alcanzar. Algunas veces se ha molestado, desatando tormentas épicas y se los ha tragado con sus tesoros, borrando toda huella de su presencia. Mar hombre, poderoso, impredecible. Ruge y se agita incansable. Socava y golpea, sacude y devora. Enérgico, persigue en una danza eterna a la luna, intenta alcanzarla. La diosa esquiva se asoma, se oculta entre velos, a veces se muestra plena. Como un Zeus vigoroso, mientras baila con la inalcanzable, seduce a las playas con caricias de espuma. Bajo la superficie, la mar. Mar mujer, mar madre. Prolífica, generosa, fuente de vida para incontables criaturas de las más diversas formas, de increíbles colores. Seres que llevan su candil donde el sol no puede llegar. Madre del ser vivo más grande ...
La muerte de un inocente Blancura espectral, rostro lívido. Ataúd y puntillas, fría morada. Impreciso descanso de quien fenece con violencia. Profanado en vida, profanado en muerte. ¿Descansa en paz quien sufrió el infierno? Promesa de cielo a sus dolientes, hondura de averno… Una y mil veces muere, una y mil veces mueren. ¿Cómo es el silencio de la muerte? ¿Se ajusta en la mortaja de la víctima inocente? Alma en fuga escapa entre los sufrientes brisa gélida roza sollozantes mejillas. Sin consuelo el breve espacio temporal no alcanzó para ser, no alcanzó para crecer. Se desvaneció la vida como gota de agua evaporada por la brasa ardiente.
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